Las Cascadas

Longitud

7,6 Km. Ida y vuelta.

Duración

2 horas y media ida y vuelta

Dificultad

Media

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La ruta parte de la Plaza Mayor y pasa por la Avda. de La Paloma hasta la plaza de toros, donde tomaremos la bifurcación a la derecha dejando a los lados las urbanizaciones La Orotava (izda.) y El Picazo (dcha.). Al llegar a la Rotonda de Ruiz Jimenez, sube por la calle Camino de Villalba, una pendiente pronunciada que transcurre sobre la Colada de La Ladera y el Picazo hasta donde el asfalto termina y se avista el depósito del Canal de Isabel II. Desde ahí avanza por un camino ancho, la antigua Colada de La Ladera y Picazos, hasta que se bifurca en dos, topando de frente con un enebro seco y un cartel del Canal de Isabel II. Ahí tomaremos la vereda de la derecha y, en la siguiente ramificación, la de la izquierda que, tras bajar ligeramente por terreno pedregoso, gira a la derecha avanzando en dirección Norte, prácticamente al pie de la sierra y dejando los Picazos atrás.

Más adelante una valla de piedra y una barrera metálica impiden el paso a vehículos motorizados. Avanzando por el camino principal, cómodo y bien definido, se puede disfrutar de la peculiar morfología de la Sierra de Hoyo y sus valles (Loma del Cuchillar, Peñaliendre, Cerro del Covacho o Cerro de la Lechuza). Enebros, jaras, romeros y tomillos tapizan el monte dificultando abrirse paso fuera del camino.

Al desdoblarse la senda de nuevo, tomaremos la pista de la izquierda hasta la siguiente bifurcación, junto a un pinar, donde tomaremos el camino de la derecha, que atraviesa un arroyo estacional rodeado de fresnos, chopos, acacias, olmos, rosales silvestres y zarzamoras. En este tramo del camino, la tierra adquiere tonos rojizos al oxidarse.

Tras una pequeña pero empinada subida, encontraremos una caseta del Canal de Isabel II y ejemplares de jara estepa en sus inmediaciones. Cualquiera de los caminos que bajan en fuerte pendiente nos llevará hasta la Cascada del Covacho con su pocita de aguas cristalinas procedentes de las cercanías de la cumbre del Contadero. A su lado una improvisada mesa y bancos de piedra, será el lugar idóneo para reponer fuerzas o refrescarnos antes de regresar deshaciendo el camino.

 

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